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  PSICOLOGÍA Y KABALÁH

Mirta Saiegh y Zulema Zelwianski
Buenos Aires, Argentina




KABALÁH Y NUESTRO CUERPO
 

En relación con el cuerpo, el  psicoanálisis interpreta que antes de nacer el ser humano es aguardado por una historia previa que lo antecede. Sobre el niño a advenir existiría una primera versión construida y mantenida en espera por la psiquis de la madre, es en esta representación del hijo donde se conservan los deseos de los padres, la hipótesis es que así como no hay cuerpo sin sombra, no hay cuerpo psíquico sin esa historia que es una “sombra hablada”, al decir de P. Aulagnier[1].

 

Desde Freud, la noción de cuerpo propio es algo a irse construyendo, algo a devenir, un cuerpo a conformarse en relación con los otros, con el medio.

Aquí volvemos a diferenciar la idea de cuerpo de la de organismo.

Simplificando, el cuerpo es un organismo que lleva las huellas de la relación con las figuras primordiales, los otros, y el entorno e historia que lo precedió.

Entonces, el concepto es que un cuerpo deberá “construirse” como un traje de arlequín, confeccionado de, palabras, de significantes. En nuestra práctica como terapeutas, se nos presentan las manifestaciones corporales sintomáticas, (psoriasis, asma, anorexia bulimia y otras) como signo de un conflicto psíquico a descifrar.

La Kabaláh  propone que se puede aprender a re-interpretar la realidad, se puede recurrir a una disposición positiva, cambiando como si fuera en una metáfora los lentes con que vemos la realidad, esto traerá un cambio en la química del organismo, pudiendo rellenarse los viejos surcos de miedo y crear nuevas marcas, haciendo re-construcciones de los antiguos recuerdos.

Pero la Kabaláh va más allá y dice que la alegría y la felicidad son la expresión del alma en su recorrido y navegación por el mar del cuerpo. Las terminaciones nerviosas, los receptores celulares y todos esos millones de acontecimientos microscópicos que se dan debajo del nivel celular son los canales para el viaje del alma.

“Nos pasa lo que le pasa al cuerpo”. El cuerpo reacciona tanto racionalmente como inconcientemente.  El cuerpo habla, nos alerta.

El cuerpo es el escenario donde se manifiestan los conflictos.

Desde la Kabaláh, el cuerpo es la prenda de vestir del alma, los constituyentes espirituales del alma se entrelazan con los corporales para “darles vida”.

El alma es la fuerza concreta e indivisible que vitaliza y activa al cuerpo.

Al mismo tiempo recordemos, lo que la persona siente como su propia identidad, es solo una faceta: el yo se identifica con una imagen mental de si mismo y con los procesos mentales y emocionales que van asociados a la misma. Así mismo, este seria solo un aspecto:”la máscara” (la que siente como el yo,) desconociendo otros aspectos, lo inconciente.  Este saber no sabido que trabajaremos terapéuticamente para develar es el que algunas veces se manifiesta por medio de los síntomas somáticos: “los gritos del cuerpo”.

Tomar conciencia del propio cuerpo significa abrir el acceso a la totalidad del propio ser. Si una persona descuida ciertas partes de su cuerpo (que no existen para ella), por compensación abusa de otras partes del mismo y bloquea la libre circulación de las energías necesarias para su armonía. Tomar conciencia de las propias represiones es un primer paso hacia el bienestar.

La existencia simultánea de perturbaciones psíquicas y físicas es innegable. “No caemos  enfermos, nos deslizamos en la enfermedad“.                                                               

Es una posibilidad suponer la analogía entre las rigideces físicas y las mentales.

Aun si somos concientes de sufrir algo, el origen de ese sufrimiento esta en otro lugar, Se trata de encontrar y tratar la causa y no el efecto.

Quien tenga una conciencia fragmentada de su cuerpo: le coloca etiquetas.

Quien conoce la multiplicidad de sus deseos y sus medios de actuación y reacción: trasciende las etiquetas y escucha los mensajes sutiles y variados del cuerpo.

“La conciencia del cuerpo, hay que conquistarla”

Nuestro cuerpo busca sus fuentes, las razones de haberse convertido en lo que es.

A través del cuerpo, el ser en su totalidad aprender que  evolucionar no es otra cosa que ir de comienzo en comienzo… ”Todo el pasado esta escrito en nuestro cuerpo”.

“Existir significa nacer continuamente”.

 

Mirta Saiegh
mirtasaiegh@hotmail.com 

Zulema Zelwianski
zullylic@gmail.com
Lics. en Psicología, terapeutas
Estudiantes de Kabaláh
Buenos Aires, Argentina


[1] (1923-1990) Psiquiatra y psicoanalista francesa

 

















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